31 oct. 2017

RIMAR ETERNO... (Poesía)

Eternamente tuya,
a pasos cortos y tragos largos,
a respiraciones lentas
y besos contados.
Eternamente tuya
sin balances, sin registros,
sin codazos que alerten del duermevela,
eternamente obstinado.
Eterna en tu piel de bronce,
y entre tu sexo mojado,
eterna en tus labios suaves
con sabor a ron amargo.
Eternamente perdida
entre tu sombra y mi hallazgo,
perdida en la tenue luna
que nunca encuentra tu abrazo.
Eternamente entregada
a tu beso asesinado
por tu caricia traidora,
a tu sentencia y portazo
de la cancela oxidada
que guardan tus negros párpados.

25 oct. 2017

EDADES DE FAJAS... (Reflexión para desterrar traumas)

Una servidora ha llegado a la edad de la faja, sí, esa prenda que se ajusta al cuerpo y mete michelines (o lo pretende), esas fajas body que se pegan a la piel como si de una segunda piel se tratara. En verano ya comprobé que era imposible meterme en algo así, era como si el material escogido fuera el neopreno, se adhería al cuerpo manteniendo el calor, que en época estival hubiera superado con creces los 40º. Así que desistí. Tampoco es que me avergüence de usar faja, o body faja, muchas, muchísimas mujeres la usan aunque no lo confiesen, sobre todo cuando la edad ha dejado la musculatura como un globo desinflado, hay infinidad de prendas en el mercado para meter mollitas o el nombre que a cada una más nos guste… Así que, ahora, con la llegada de temperaturas más bajas, hice el intento de adaptarme a la nueva prenda en cuestión… No fue tarea fácil. Es decir, la descripción de un body faja es algo así como un trabajo de ingeniería aeronáutica, con ballenaje incluido, con corchetes en zonas sensibles y, en mi caso, con tirantes del grosor de un cinturón ancho, eso sí, decorado con encajitos en la zona del busto, un poco incomprensibles, porque alguno se introduce hacia adentro y el picor puede ser insoportable. Ninguna queja, la faja body en cuestión costó un dineral, que se diría antaño, la dependienta la mostró como si fuera la joya de la Corona, y por tanto debe de hacer milagros, o eso espero. He introducido mis piernas por los huecos destinados a ellas y he tirado hacia arriba. Hay quien se la coloca introduciéndola por la cabeza, pero se corre el riesgo de que tienes que abrocharla entre las ingles y la postura es algo así como una sesión de contorsionismo a la que una servidora no está habituada, mis vértebras pueden crujir de un momento a otro, por no hablar de los michelines abdominales que no van a dar lugar a quedarse ahogados entre pecho y piernas, así pues prefiero tirar del tejido hacia arriba hasta acomodarlo a mi cintura (o lo que queda de ella) y más arriba, acomodar mis pectorales en la ubicación exacta y procurar que las puntitas estupendas queden fuera para evitar la posterior picazón… Esta tarea que parece bastante normal es altamente ardua, porque el dichoso tejido no se desplaza con facilidad, más bien se va quedando pegado por todos los centímetros por los que pasa. Cuando he conseguido colocar los bajos (dicho con moderación y todo el respeto hacia semejante parte) el segundo paso es la espalda, una misión semi imposible, porque mis brazos tienen una medida determinada y sobre todo porque, mi flexibilidad no es muy allá que digamos (por no decir nula directamente)… Me ha llevado casi diez minutos colocarme la faja body. El resultado no me ha satisfecho mucho, pero al menos mis laxitudes quedan apretadas y no viajando a su aire según me muevo, es decir, he conseguido meterlas en vereda, como vulgarmente se dice, eso sí, con el consabido saliente de las mollitas de la espalda y las de las piernas. Pero la grasa abdominal ha quedado apretada de tal manera que ahora es un todo compacto y único, y no kilos y kilos de grasita danzando a sus anchas… Ahora el resultado hay que probarlo con un vestido encima, porque hay que reconocer que hoy en día los exteriores de las fajas body`s son de lo más sensual, recuerdan aquellos corsés sexis del cine, son coloridos, alejados del color carne horroroso que bajaba la moral y todo lo demás nada más verlos, ahora los hay en burdeos, marinos mezclados con blancos, rosas fucsia, salmón, lilas, una gama estupenda con bordaditos colocados estratégicamente para que la tarea de quitarlos sea más llevadera, ya que larga es, se mire por donde se mire. No es malo ni vergonzante hablar de ropa interior, es bueno reírse de  una misma, puede que no cause risa descubrir que alguna señora rebuscó en nuestros bolsos y aireó delante de su señor esposo las bragas que usábamos, eso no se hace porque está muy feo aparte de ser de una, no pésima, sino nula dignidad, ausente autoestima y ninguna educación, porque eso se hace para infravalorar a otra mujer. Pero, en este caso, hablar de ropa interior, de edades determinadas, de que hay braguitas faja que algunas señoras deberíamos de usar porque (sinceramente) otras prendas se nos pueden perder entre nuestras orondas carnes, es la cosa más normal del mundo; vamos a los mercadillos, oteamos los horizontes en puestos de ropas íntimas, las mostramos a las amigas, pedimos su opinión, metemos las manos en el interior y estiramos para ver si nuestro trasero entrará ahí cómodamente, y todo esto a la vista de los señores que pasean y otean a su vez, porque también lo hacen. Así pues, ¿por qué no va a ser normal que una señora metida en carnes y años se coloque una faja body sexi y sensual, aunque haya perdido diez minutos, pero sonría picaronamente pensando en cómo se la van a quitar? Pues sí, mi experiencia con las fajas no ha hecho más que empezar, aunque perdiera peso, porque las señoras delgadas también las usan, porque es bueno para la espalda sujetar vértebras (aparte de grasas), y porque tampoco se acaba el mundo después de haber estado cincuenta y tres años con mis redondeces a su libre albedrío, es el momento de enjaularlas un poquito, porque ya tengo bastante con que mi mente anda revuelta, prefiero ir atando y sujetando cabos. Eso sí, si os animáis acudid a una buena lencería, porque, os aseguro, vuestras parejas, a esta edad, pueden flipar en colores con el resultado, y encima puede ser novedad excitante, que nunca se sabe… Y el resultado exterior, seguro, os gustará mucho.

24 oct. 2017

VUELA SIEMPRE... (Para mi hijo Martín)

Con motivo de su Graduación escribí un poema para mi hijo mayor, de todo lo escrito hasta ahora, junto a la poesía dedicada a mi padre, es la que consiguió hacerme llorar mientras la escribía… Por mi hijo siempre, que ya vuela solo, ojalá sus alas se sigan haciendo fuertes con cada batir…

"Vuela siempre"

Te he dado alas desde mi seno,
nunca intenté modificar tu cauce,
eres rio nuevo que brota sereno
desde los latidos que te dio mi sangre.
Me he bebido tu llanto silencioso,
acaricié tus dedos en tus sueños,
soñé que escalabas las montañas
hasta llegar triunfal a tu Universo,
y sonreí con tu sonrisa adolescente,
quizás no fui de besos despiadados,
ni de coronar con laurel tu frente;
más siempre mi corazón estuvo atado
al devenir en paz de tu corriente.
Abre las alas y vuela siempre,
que nadie rompa la cometa ilusionada
del proyecto de vida que te marques,
mantén siempre generosa la mirada
y entrega todo aquello que la vida
te regaló sin pedirte nunca partes.
Nunca olvides la raíz que te sostiene,
nunca olvides el sendero de tus padres,
nunca olvides los besos que te dieron,
ni dudes jamás de que eres dueño
de su corazón, de su vida y su desvelo.
Cuando la vida decida que me vaya,
recuerda que te tuve entre mis brazos,
que has sido la meta de mis labios
que has sido el timón de mi velero,
que fui siempre el motor callado
que te meció al ritmo de mis besos,
y besa mi frente y dime adiós despacio,
sin estruendos, como fue en los años
en los que tu voz en mi oído era el eco.
Te he dado lo poco que tenía,
un alma, un corazón, una esperanza,
una ilusión, un camino y una guía,
y lo puse todo en la mochila
del hueco de las manos de tu vida.
Vuela siempre, abre las alas,
jamás dudes del amor que hay en mis ojos,
jamás dañes, jamás juzgues, nunca humilles,
sigue la estela que ellos te dejaron,
las sombras de los que se fueron
pero siguen protegiendo y encauzando.
Respeta a quien a ti se acerque,
acaricia la mano que te tiendan,
no desprecies a quien esté debajo,
la vida sólo es una ruleta.
Dio el árbol del que sales buenos frutos,
y te entregó las llaves de tu historia
para que seas leal con tus ancestros,

Sé valiente, sé libre, abre tus alas,
para que seas de nuestra sangre honra.
mírate en mis ojos para siempre,
tu madre velará siempre tu sueño,
y vigilaré para que el mal no te despierte.
(Encarni Barrera)

23 oct. 2017

VEJEZ... (Poesía)

Es el crujido del tiempo,
el de los huesos y la desgana,
el lamento de los labios,
el palpitar de la almohada
que me recuerda los años
que acumulé en las espaldas.
Y la sangre ya no grita,
ahora gime y se resbala
entre las sienes canosas
y entra las venas hinchadas.
Y las arrugas me surcan,
y se meten en mi cama,
van apagando la hoguera
me voy quedando sin llama,
esa vejez que me acecha
entre esquinas olvidadas.
Ya no soy quien fui,
quien fui se quedó perdida
entre la espuma y el alba,
quien fui se quedó tan lejos
que ni sombra ya me avala.
Envejecer en silencio,
el reflejo que regala
la imagen que en el espejo
se difumina y se marcha,
y saber que fuimos rosa
de primavera olvidada,
que fuimos agua en las olas
que acariciaron las playas.


22 oct. 2017

SEÑALES AMATORIAS... (Reflexión con cierta guasa)

“Viajando” por esas páginas que te advierten de que hay artículos que “te podrían interesar” anoche decidí entretenerme leyendo varios. Todos iban dirigidos a conocer los pasos para descubrir si un hombre te es infiel, si un hombre está interesado en ti, si un hombre te ama… y llegada a este último ya me preguntaba abiertamente por qué sólo se escriben artículos para que nosotras sepamos las “señales” que ellos lanzan y no se escribe sobre las que nosotras lanzamos, en un ataque de ironía decidí que nosotras somos más listas y no se nos notan, aunque después de averiguar que eran redactoras (supongo) o articulistas femeninas decidí que eran poco de fiar, porque, no sé por qué, pero no creo que conozcan al suficiente número de varones de distintas clases, edades, profesiones, localizaciones, como para poder escribir sobre la mayoría. Un artículo en concreto me llamó la atención, ese del cómo se nota que un hombre te quiere. A mis años ya he decidido que un hombre me quiere cuando me lo dice, me lo demuestra, me riñe, me discute, me encela, me enfada, me cabrea, me besa apasionadamente, me regala una flor sin motivo aunque sea de tarde en tarde, me bromea sobre kilos, arrugas y años, ¡en fin!, que un hombre ama a una mujer cuando la vida es vida con ella, cuando puede dormirse en el sofá con babilla incluida y ronquidos acompañando sin tener que estar divino, cuando no tiene que matarse en un gimnasio porque la señora en cuestión le cocina (o no, o simplemente le anima) platos suculentos o le ha preparado una cañita con tapita acoplada para cuando llegue del trabajo, aunque esto suceda de muy tarde en tarde porque ella está demasiado ocupada viviendo también su vida para contarle luego, acompañándole con su cañita respectiva, y verle escuchar con un poco de fastidio… Pero eso sí, no hace falta que te mande señales, porque ya, la señora en cuestión se habrá dado cuenta de que es amada porque él no ha protestado mientras ella tarda una hora en arreglarse, porque él ha esperado una hora entre boutiques y grandes almacenes para que ella encuentre los zapatos perfectos, cuando él se ha hecho algún que otro kilómetro sólo para poder celebrar un aniversario, o un cumple, o una noche romántica, o cuando él ha buscado un lugar estupendo que le escuchó a ella de pasada para pasar un fin de semana… Total, que eso de reducir en siete pasos las señales que un hombre lanza cuando ama a una mujer me parece una solemne tontería que igual va bien para una niña de veinte porque el niño en cuestión no la escucha, ocupado más en el último éxito de reggaeton. Otro de los puntos “fatales” del artículo en sí era algo tan desconcertante como que ellos, los chicos o señores, si una amiga o amigo de la muchacha o señora les cae mal no lo dirán… ¡qué barbaridad! ¿Cómo que no? Yo me permito la total libertad si amo a un señor de opinar en privado sobre sus amigos, y pido lo mismo para mí, es decir, sinceridad, soy libre de dar mi opinión sincera, otra cosa muy distinta es que intente influir, los amigos de uno u otro son tema personal, por tanto respetable, porque entra dentro de la libertad de elección de cada uno. Cada uno de los puntos, bien expuestos, es una obviedad tras otra. Luchar juntos, ni se discute; soportarnos en nuestros peores días, pues igual que nosotras a ellos; que somos más sensibles ¿y qué?, habrá que admitir también que podemos impregnar sensibilidad… Sigo pensando que estos artículos están escritos por mujeres jóvenes para mujeres jóvenes o muy jóvenes; sigo pensando que nos excluyen a las señoras de cierta edad, al menos a las señoras que sabemos qué queremos de un señor, qué buscamos, qué no queremos, y que tenemos ya un recorrido como para entender que unos y otros no se rigen por puntos ni por señales, sino por sentimientos y emotividad, que no podemos pasarnos los días vigilando para ver si cumplen esos siete puntos, que parecen siete Sacramentos, sino que el recorrido lo hacen muchos puntos, que unos se nos escapan pero que están ahí, sabemos ya de largo que un hombre es capaz de llorar por la mujer a la que quiere, que puede rogar perdón por una canallada que a los veinte puede ser imperdonable, que no es tan importante que nos soporten en los peores días sino que ya, a cierta edad, hemos comprobado que es lo normal, que es normal que luchen junto a nosotras porque nosotras también luchamos junto a ellos, porque, después de todo el amor se trata de eso, de luchar. Pero también, a mi edad, a la edad estupenda de muchas mujeres, sabemos que una relación no falla porque se den tres señales, ni siete, ni once, una relación falla porque en un momento una de las partes descubre que el horizonte se le quedó pequeño, o que ya no ama, o que se estancó. Y, esas articulistas jóvenes, deberían de exponer que cuando se rompe una relación no pasa nada, que no son tan importantes las señales anteriores como el saber encarar una situación que entra dentro de la normalidad de la vida… Artículos que me quedan lejos, muy lejos, que me hacen sonreír, porque, en algún momento, tal vez, yo hubiera leído ávida y crédula, como aquellos años en los que devoraba la Súper Pop y sus consejos. Es bonito leer consejos sabiendo que ya los superaste, que nada te enseñan, que eres capaz de dar una opinión distinta, pero sobretodo, es un poco frustrante que haya mujeres que escriben sobre señales lanzadas por hombres a muchachitas jóvenes, porque, estoy segura, ninguna mujer madura (no en cronología sino en mentalidad) necesita que le expliquen los puntos para descubrir cuando son amadas, más bien deberían de preguntar a esas mujeres estupendas porque podrían dar lecciones magistrales de lo que es, realmente, el amor.

21 oct. 2017

EN EL REINO DE TUS CIELOS... (Poesía)

En el Reino de tus cielos
las nubes dicen tu nombre,
el sol amanece eterno,
la luna nunca se esconde.
En el Reino de tus cielos
no existen ni el Sur ni el Norte,
los caminos son cometas
que ponen luz en mi bosque,
y tus manos mariposas,
y tus ojos destellos de luz y bronce.
En el Reino de tus cielos
el deseo se hizo hombre,
el amor se hizo silencio,
los besos vagaron tibios
en tu cintura y mis montes.
En el Reino de tus cielos
busco el fuego que derrita
los glaciares de mi cuerpo
ungidos en tu agua bendita.
En el Reino de tus cielos
busco a Dios aunque no exista.


16 oct. 2017

Marcha Solidaria en Huelma (Manifiesto final)

Buenas tardes, un año más y ya son cuatro. Un auténtico orgullo para esta Junta poder organizar un acto generoso y entrañable en el que, en la mente y en el corazón están ellas, las que están detrás de los lazos rosas y de las pañoletas, esas que, sin avisar, un buen día descubren que algo ha cambiado en su vida y en la de los suyos, y aprietan los dientes, y sonríen, y hacen que todo va a estar bien, y luchan… Y su lucha es nuestra lucha, porque ellas somos todas, una a una, cada una de las que estamos en esta plaza, cada mano que ha portado un globo por ellas y por los suyos. Cuando el cáncer se instala en una madre, en una hermana, en una hija, se instala en todas las mujeres que lo rodean. Maldita palabra que nos hace llorar con y por ellas, pero también sonreír cuando todo termina bien, porque, estoy segura, estamos seguras, todo irá terminando bien. No es más que un camino un poco más difícil, un poco más complicado, un poco más oscuro… pero hay esperanza, de eso nos ocupamos nosotras, ellas, las que están detrás, y nosotras que estamos a su lado. Es un día especial este día, debemos de celebrar la vida, la que ellas se beben a largos tragos porque saben que de un trago corto depende todo. Y sonreír, y agradecerles el ejemplo de fortaleza, y escucharlas, y animarlas, porque su ánimo es el nuestro, y coger sus manos que son manos fuertes y suaves de mujer que hace cara. Celebrar su vida y la nuestra, su lucha y su fuerza, y su amor y su sonrisa. Y no desfallecer jamás, porque si nos rendimos ellas se rinden, no podemos dejarlas solas, ni olvidarlas, ni ignorarlas, ni tener miedo. El cáncer se vence así, de cara, con nuestras manos empujando y nuestra ayuda ayudando. Agradeceros vuestra colaboración siempre, es importante la empatía, empatizar con quienes están al pie del cañón, en una camilla, en un sillón de quimio, en su casa después de una dura sesión, las que nos cruzamos en la calle y nos cuentan. Agradeceros vuestra solidaridad con ellas, porque solidarizándonos con ellas nos ponemos en su piel. No se termina la vida, la vida comienza hoy, comienza cada día para ellas, comienza y se renueva en sus ojos y en sus ganas de vivir. Estamos aquí por todas, por nosotras, las que hemos visto y sufrido su dolor, a veces su partida, otras muchas su salida. Seguiremos estando aquí, pidiendo que el 19 de Octubre no tenga que celebrarse porque se haya vencido. Seguiremos dando los pasitos cortos pero seguros, sabemos que la ruleta nos puede sorprender pero sabemos que tendremos a todas detrás. Al cáncer se le vence así, sin frasecitas en redes sociales, sin compartir emotis de corazones, sin cadenas ficticias de esperanza. El apoyo es este, el que todas las que estáis aquí dais, apoyar para vencer, apoyar para investigar, apoyar para sustentar, apoyar por ellas y por nosotras. Gracias a todas, gracias al Ayuntamiento que comprende de la importancia de una lucha silenciosa y dolorosa, gracias a los comercios que nos abren sus puertas y su ayuda para que hoy no sea una jornada de tristeza, sino de emoción y de sonrisas esperanzadas. Pero sobre todo, gracias a todas y todos los que llenáis esta plaza, quienes habéis recorrido unos pasos que ellas, las que no pueden estar, saben que son sus pasos. Gracias siempre, no las olvidéis, abrazarlas, lo merecen y lo necesitan, sonreírles, no pasa nada, solamente es un mal sueño, y el despertar será valiente, como ellas lo son. Por cada madre, por cada hija, por cada hermana, por cada amiga, porque, como reza este año en el slogan, su lucha es nuestra lucha. Por todas y para todas, esperanza.