14 ene. 2018

UN DESFOGUE FUTBOLERO... (Con dedicatoria para un amigo)

Tarde lluviosa de esas de domingo de liga, en las que, por estas cosas del azar, el equipo de una servidora está como fuera de órbita desde hace demasiadas jornadas. Una servidora que es prudente (y lo soy), prefiere no entrar demasiado en guasas (que no whatsapp) sobre la situación merengona en el tablero liguero, que, dicho sea de paso, diciendo verdades como puños, es un poco penosilla y deprime una “jartá”… Una está en silencio, sin armar mucho revuelo por aquello de que le pueden llegar dobladas, pero ¡claro!, aquí aparece mi amigo Manolo, que es igual de prudente cuando sus colores culés de sus amores están de capa caída y decide que, para amenizar la tarde, me va a dar la mía, mi tarde digo. Y, ¡claro!, este silencio conformista de que se nos ha ido la liga y de que no estamos como “pá echar cohetes” se rompe, porque una cosa es ser prudente y otra que la fibra ultra que todos los futboleros llevamos dentro nos comience a estallar por dentro… Tengo que reconocer que Manolo es uno de los poquísimos culés con los que es fácil ser merengue, igual es porque practica bastante la transigencia, o porque los dos sabemos que fútbol es fútbol. Es extraño, esta mañana hablaba con mi amigo Juanca sobre esto precisamente, sobre las bromas culés a colación de aquellas “chuladas” madridistas de que nos tendrían que prestar estanterías para colocar trofeos, ya que ellos no los conseguían. Y yo, muy experta en la materia, sobre todo porque no tengo ni idea de fútbol pero me encanta el Madrid, le decía que fútbol es fútbol, que una mala liga no determina que se sea malo, hice un repaso a todos los trofeos habidos y por haber que ha atesorado a lo largo de la historia el club de mis amores y saqué mi acero para defender que no siempre salen las cosas como uno quiere, ni en el fútbol ni en la vida. Que la pelota va de un tejado a otro y punto pelota, permiso para la redundancia y fin de la discusión. Pero eso fue esta mañana, y cuando ya había olvidado que el Madrid se permitió la “machada” de perder en casa con el Villareal, de haber ganado poco e in extremis, viene mi amigo Manolo a darle a una pobre servidora la puntilla con las bromitas de rigor. Advertido estaba de que podía sacar mi vena ultra a la que apelé más arriba, aunque como su carácter es sosegado y el mío también, la sangre no ha llegado al río, y simplemente cumplo mi amenaza de escribir mi desfogue “forofero” a través de este Blog de mis entretelas, aprovechar también para “vengarme” con mis letras de mi amigo Juanca, que muy sutilmente me tiraba de la lengua, se demarcaba por la línea haciéndome creer que a él ni fú ni fá, pero no dejaba de preguntarme si era verdad que el equipo en el que Ronaldo se florea (o floreaba) domingo sí y domingo no, el equipo en el que Ramos marcaba en el minuto noventa y uno domingo sí y domingo no, el equipo que celebraba copas y triunfos mes sí y mes no, pues ese equipo había sucumbido, delante de toda una afición, en uno de los estadios emblemáticos de Europa sino del Mundo… Pues sí, sucumbió, no sólo ayer, lleva sucumbiendo durante ya demasiado tiempo, pero, como he dicho antes, fútbol es fútbol, estoy en estado esperanzado, pidiendo a Dios salud para muchas cosas, pero también porque, lo quieran mis amigos culés o no, especialmente Manolo, detrás de esta Liga vendrá otra, y cuando las tornas cambien, justo en ese momento, yo tendré a mano un móvil, y seré implacable, voy a hacer avituallamiento de fotos y chistes hirientes para bombardear en el justo momento en que el que su equipo sucumba, que lo hará, y ahí apareceré yo, interrumpiendo la siestecilla para recordarle que, un año antes, a esa misma hora, él estaba disfrutando de lo lindo mientras mi sentimiento merengón se arrastraba cual culebrilla por los suelos… Eso sí, sé que Manolo tampoco se ofenderá, porque lo que tienen las almas con señorío es que da igual de qué equipo sean, porque, lo importante, es el talante, que diría aquel, y en eso, tanto uno como otra, vamos “sobraos”… A esperar tiempos mejores, como suele decirse, no hay mal que cien años dure ni afición que lo soporte. Felicidades a mis amigos culés, hay que disfrutar de los buenos momentos cuando llegan porque nunca se sabe cuánto durarán. Y lo dicho, a mi amigo Manolo, estaré esperando la revancha, siempre con el total “savoir faire” que los dos utilizamos, pero haberla la habrá… o eso espero.
 

2 ene. 2018

VOY A EXPRIMIR MI NUEVO AÑO... (Reflexión personal)

Día dos de dos mil dieciocho… Llegó este año con sorpresa y “subidón”, de ese de “¿cómo?”, seguido de risas nerviosas. Se fue un año en el que quizás no he hecho todo lo que deseaba, y llega uno más, y volveré a quedarme con ganas de hacer más, y entonces recordaré que nadie me va a suplantar para vivir lo que me da miedo, nadie morirá por nadie, si no vivo lo que deseo estaré coja, andaré apoyada en el beneplácito de los demás, esos que nunca dan un duro a cuatro pesetas, los ávidos de cotilleos, los que censuran, los que creen que no seré capaz. Tengo por delante trescientos sesenta y cinco días, todos, con cada uno de sus minutos para hacer lo que realmente desee. Para recuperar la rebeldía perdida y gritarla, para llorar lo menos posible, pasarme el dorso de la mano y retirar las lágrimas, apretar los dientes y susurrar un “¡A por ello!”. No debería de necesitar a nadie que anime, descubrí que algunos amigos no lo eran tanto, tendré que aceptar que los buenos me dirán cosas que no me gustan, porque eso, precisamente eso es la amistad. Un año para descubrir que sé la teoría de muchas cosas pero soy incapaz de llevarlas a la práctica. Un año más para perderme en soledad, en algún sitio, algún lugar, hay que probarlo, la mejor compañía es la de uno mismo, escuchar los rumores de mi propio silencio, descubrir que no soy Dios, que no puedo cambiar las cosas, que todo sucede porque así se decidió o lo decidí con mis actos o mis palabras en algún momento que no recuerdo. De nada valdrá quejarse, lo hecho hecho está, me equivocaré, me enfadaré, me irritaré, querré convencerme de lo superado sin haber traspasado siquiera la puerta de la indiferencia. Eso es vivir… Me calentaré la cabeza con situaciones irreversibles, lloraré y querré gritar, pero… Pero me esperan días maravillosos para reír a carcajadas, para conversar con calma y leer sin descanso, para ir al cine y bañarme en playas, para proyectar viajes, para recorrer calles escuchando el eco de mis pasos, me esperan días soleados en los que sonreiré evocando un bonito recuerdo. Me queda la vida. Condensada en un año que ha llegado sigilosamente y viene lleno de sorpresas, y algunas veces, muchas, dependerá de mí cómo sea vivido. Soy la dueña de mi vida, si no lo veo así es porque me habré atado a cosas y personas que, en definitiva, son ajenas a mí. Nací libre, llena de vida, la mía, nadie me dio ni me dará la suya, sólo poseo la propia y soy responsable de cómo la use. Un año más para levantarme, para decir “¡Ahora!”, y darme cuenta de que es real, es ahora o no será nunca. La vida da oportunidades, en mis manos está cogerlas o esperar a que llegue otra, ¿y si no llega? Se van los años, una cadena, uno detrás de otro, nadie compró un boleto eterno de vida, sé que soy perecedera, tengo fecha de caducidad, se me concedió la duda para que exprimiera cada minuto que se me regala… Quiero sorprenderme, recorrer con la mirada lo que tengo frente a mis ojos, acariciar el rostro que me sonríe mientras me habla, ser consciente de la realidad que me envuelve y hacerla hermosa, a veces cuesta, mucho. No permanecer en espacios que me agobian, no dar explicaciones a quienes no las merecen, ni a quien, mereciéndolas, no las pide. No tener nada que explicar, ni que excusar, dejar a los demás que hablen sin saber, es divertido en ocasiones descubrir cuánto se puede equivocar el ser humano. Ser generosa con los demás, pero también conmigo misma, concederme el beneficio del error, no pasa nada, si me equivoco es porque lo intenté, nadie consigue nada estático… Un año más para volar, para correr, para sonreír, para atreverme a dar palmada en la mesa y levantarme de la butaca cansada de observar una obra que no me gusta. Sentir libertad, nunca es tarde. Siempre queda tiempo para el grito que rompe cadenas. Se me entregó la vida, una, sólo tengo una, “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”, y en el intento me encuentro, haciendo hoy lo que no quiero dejar para mañana, mañana viviré lo que me llegue, pero, por el momento, me voy a concentrar en comenzar un año en libertad, con ilusión, con muchas ganas, porque, casi siempre, el éxito está en las ganas, y esas, a Dios gracias, todavía las tengo intactas… Feliz Año Nuevo. 

29 nov. 2017

MANADA O JAURÍA... (Opinión personal)

Se ha escrito ya todo, se han publicado todo tipo de artículos en todas las redes habidas y por haber, por especialistas blogueros, por articulistas, por periodistas… No sé qué algo nuevo puedo decir yo, pero quería decirlo. Durante días enteros hemos visualizado el horror que puede sufrir una niña de dieciocho años a través de frases, de notas sobre su declaración, de la referencia a videos que nadie más que la judicatura ha visto. Muchas mujeres hemos mimetizado, hemos apretado los dientes, hemos fruncido el entrecejo con dolor y con rabia. Pensé escribir sobre la violación grupal (presunta me parece absurdo, la verdad) de los muchachitos autollamados La Manada justo al empezar su juicio, decidí esperar, quería escuchar, quería saber, necesitaba saber que en este país había justicia, poca, pero alguna. Quería escuchar opiniones. Algunas me parecieron penosas venidas de bocas femeninas que acusaban a una niña de dieciocho años de salir con sus amigas, al cine, de hacerse una foto, porque hicieron suyo uno de los puntos de la defensa de esta jauría, manada no, jauría, porque se lanzaron contra una víctima que, puede ser más inocente o menos, pero sólo dependía de ella mientras que cinco hombres, hombres, con su fuerza física y su bruta deseo de sexo, la acorralaban en un rellano. Algunas voces femeninas leídas por estas redes de Dios parecía como si le negaran el pan y la sal, como si fuera ella la que tenía que demostrar su inocencia. Ella denunció. Por lo tanto, aceptadas las pruebas son ellos, esa manada, los que tienen que defender la suya… y mal lo han hecho… Escuchando a su abogado defensor me reafirmaba, día tras días, en que estos cinco individuos no han podido escoger mejor a quien los va a llevar a estrellarse contra las rejas de una cárcel, aunque menudo papelón le han dado a este señor que los ha llamado “imbéciles” para decir después que eran buenos chicos. Abogado, este señor, que ha basado uno de los puntos de su defensa en que, durante una felación, no se abren los ojos, hasta tal absurdo hemos llegado a escuchar. Los detalles sobre la violación claman al cielo, penetraciones dobles, felaciones a cinco varones, jaleándose unos a otros, y eso que no hemos visto los videos, porque, encima, les quedó tiempo y ganas de grabar, sin consentimiento de la víctima ¡por supuesto! unos videos que luego revisarían para disfrutar de su hazaña… ¡que asco! Yo no tengo hijas, tengo sobrinas. Yo soy mujer. Tengo hijos varones. No sé lo qué pensarán de sus hijos esas madres. Como madre intento que mi hijo tenga decencia y la practique, respete a una mujer y tenga con ella sexo consentido, no le eduqué para saltarse límites morales de los que las mujeres, como personas, tenemos derecho… Ninguna mujer, ni cinco mujeres, ha violado nunca, grupalmente, a ningún hombre, a ningún chico, al menos no se conoce. No sé qué pensarán esas madres de sus hijos, no sé qué sentirán. Cuando una madre es conocedora de un delito de maltrato tan vil, tan miserable, tan humillante para una mujer, cuando sabe que su hijo puede perder la libertad y tendrá que cargar toda su vida con unos hechos que han marcado a una niña para siempre, como mínimo, si esa madre tiene honor, sentirá las mismas ganas de vomitar que han sentido la mayoría (doy un margen para las que –allá ellas- piensen que la chica fue culpable) de las mujeres de este país… Me he sorprendido en algunos foros con los comentarios de los varones, sorprendida y apenada. Un porcentaje mínimo de varones recriminando totalmente el acto, escudándose en la frase “primero tiene que hablar la Justicia”. ¡No! Primero hablamos las mujeres, las que pedimos respeto para una niña, las que sabemos que tendrá que seguir su vida, sí, señor abogado, salir con amigas, ir al cine, conocer a un chico, mantener relaciones sexuales consentidas, ponerse mini, colocarse escote, porque todo eso, señor abogado defensor de La Manada, entra dentro del derecho a vivir de cualquier ser humano. Hacer lo que se desee sin cometer un delito, y por hacerlo no estar incitando a que se cometa con una mujer una violación grupal grabada. No tener que soportar mensajes whatseados posteriormente jactándose de su “hazaña”… necesitamos a hombres que rechacen, que denuncien, que renieguen de los “lobos” de manadas de esta índole… En enero seguramente se conocerá el veredicto. No sé si se les condenará o se les indultará, si yo fuera la madre de esa niña, si yo tuviera hijas, pediría que se pudran en la cárcel. Como soy madre de varones pero soy mujer, pido que no salgan jamás en libertad. Porque los ejemplos criminales tienen que tener castigos ejemplares. Esa chica, señor abogado defensor, esa chica, señores todos, tiene el mismo derecho a salir que lo tuvieron quienes le infligieron una humillación tal que, lo dudo, consiga olvidar. El mismo. Dos meses antes de entrar en prisión, en Pozoblanco, la Manada salía de caza. No podemos permitir manadas, porque nos despedazarán, sin miramientos, sin cargos de conciencia, sin arrepentimientos, sencillamente porque la mujer mantuvo silencio, porque cerró los ojos, porque no habló… porque no pudo hablar, ni abrir los ojos mientras cinco lobos le arrancaban el alma a tiras… Señor abogado defensor, aprenda más sobre sexo femenino, por favor, que usted está muy verde.
 

31 oct. 2017

RIMAR ETERNO... (Poesía)

Eternamente tuya,
a pasos cortos y tragos largos,
a respiraciones lentas
y besos contados.
Eternamente tuya
sin balances, sin registros,
sin codazos que alerten del duermevela,
eternamente obstinado.
Eterna en tu piel de bronce,
y entre tu sexo mojado,
eterna en tus labios suaves
con sabor a ron amargo.
Eternamente perdida
entre tu sombra y mi hallazgo,
perdida en la tenue luna
que nunca encuentra tu abrazo.
Eternamente entregada
a tu beso asesinado
por tu caricia traidora,
a tu sentencia y portazo
de la cancela oxidada
que guardan tus negros párpados.

25 oct. 2017

EDADES DE FAJAS... (Reflexión para desterrar traumas)

Una servidora ha llegado a la edad de la faja, sí, esa prenda que se ajusta al cuerpo y mete michelines (o lo pretende), esas fajas body que se pegan a la piel como si de una segunda piel se tratara. En verano ya comprobé que era imposible meterme en algo así, era como si el material escogido fuera el neopreno, se adhería al cuerpo manteniendo el calor, que en época estival hubiera superado con creces los 40º. Así que desistí. Tampoco es que me avergüence de usar faja, o body faja, muchas, muchísimas mujeres la usan aunque no lo confiesen, sobre todo cuando la edad ha dejado la musculatura como un globo desinflado, hay infinidad de prendas en el mercado para meter mollitas o el nombre que a cada una más nos guste… Así que, ahora, con la llegada de temperaturas más bajas, hice el intento de adaptarme a la nueva prenda en cuestión… No fue tarea fácil. Es decir, la descripción de un body faja es algo así como un trabajo de ingeniería aeronáutica, con ballenaje incluido, con corchetes en zonas sensibles y, en mi caso, con tirantes del grosor de un cinturón ancho, eso sí, decorado con encajitos en la zona del busto, un poco incomprensibles, porque alguno se introduce hacia adentro y el picor puede ser insoportable. Ninguna queja, la faja body en cuestión costó un dineral, que se diría antaño, la dependienta la mostró como si fuera la joya de la Corona, y por tanto debe de hacer milagros, o eso espero. He introducido mis piernas por los huecos destinados a ellas y he tirado hacia arriba. Hay quien se la coloca introduciéndola por la cabeza, pero se corre el riesgo de que tienes que abrocharla entre las ingles y la postura es algo así como una sesión de contorsionismo a la que una servidora no está habituada, mis vértebras pueden crujir de un momento a otro, por no hablar de los michelines abdominales que no van a dar lugar a quedarse ahogados entre pecho y piernas, así pues prefiero tirar del tejido hacia arriba hasta acomodarlo a mi cintura (o lo que queda de ella) y más arriba, acomodar mis pectorales en la ubicación exacta y procurar que las puntitas estupendas queden fuera para evitar la posterior picazón… Esta tarea que parece bastante normal es altamente ardua, porque el dichoso tejido no se desplaza con facilidad, más bien se va quedando pegado por todos los centímetros por los que pasa. Cuando he conseguido colocar los bajos (dicho con moderación y todo el respeto hacia semejante parte) el segundo paso es la espalda, una misión semi imposible, porque mis brazos tienen una medida determinada y sobre todo porque, mi flexibilidad no es muy allá que digamos (por no decir nula directamente)… Me ha llevado casi diez minutos colocarme la faja body. El resultado no me ha satisfecho mucho, pero al menos mis laxitudes quedan apretadas y no viajando a su aire según me muevo, es decir, he conseguido meterlas en vereda, como vulgarmente se dice, eso sí, con el consabido saliente de las mollitas de la espalda y las de las piernas. Pero la grasa abdominal ha quedado apretada de tal manera que ahora es un todo compacto y único, y no kilos y kilos de grasita danzando a sus anchas… Ahora el resultado hay que probarlo con un vestido encima, porque hay que reconocer que hoy en día los exteriores de las fajas body`s son de lo más sensual, recuerdan aquellos corsés sexis del cine, son coloridos, alejados del color carne horroroso que bajaba la moral y todo lo demás nada más verlos, ahora los hay en burdeos, marinos mezclados con blancos, rosas fucsia, salmón, lilas, una gama estupenda con bordaditos colocados estratégicamente para que la tarea de quitarlos sea más llevadera, ya que larga es, se mire por donde se mire. No es malo ni vergonzante hablar de ropa interior, es bueno reírse de  una misma, puede que no cause risa descubrir que alguna señora rebuscó en nuestros bolsos y aireó delante de su señor esposo las bragas que usábamos, eso no se hace porque está muy feo aparte de ser de una, no pésima, sino nula dignidad, ausente autoestima y ninguna educación, porque eso se hace para infravalorar a otra mujer. Pero, en este caso, hablar de ropa interior, de edades determinadas, de que hay braguitas faja que algunas señoras deberíamos de usar porque (sinceramente) otras prendas se nos pueden perder entre nuestras orondas carnes, es la cosa más normal del mundo; vamos a los mercadillos, oteamos los horizontes en puestos de ropas íntimas, las mostramos a las amigas, pedimos su opinión, metemos las manos en el interior y estiramos para ver si nuestro trasero entrará ahí cómodamente, y todo esto a la vista de los señores que pasean y otean a su vez, porque también lo hacen. Así pues, ¿por qué no va a ser normal que una señora metida en carnes y años se coloque una faja body sexi y sensual, aunque haya perdido diez minutos, pero sonría picaronamente pensando en cómo se la van a quitar? Pues sí, mi experiencia con las fajas no ha hecho más que empezar, aunque perdiera peso, porque las señoras delgadas también las usan, porque es bueno para la espalda sujetar vértebras (aparte de grasas), y porque tampoco se acaba el mundo después de haber estado cincuenta y tres años con mis redondeces a su libre albedrío, es el momento de enjaularlas un poquito, porque ya tengo bastante con que mi mente anda revuelta, prefiero ir atando y sujetando cabos. Eso sí, si os animáis acudid a una buena lencería, porque, os aseguro, vuestras parejas, a esta edad, pueden flipar en colores con el resultado, y encima puede ser novedad excitante, que nunca se sabe… Y el resultado exterior, seguro, os gustará mucho.

24 oct. 2017

VUELA SIEMPRE... (Para mi hijo Martín)

Con motivo de su Graduación escribí un poema para mi hijo mayor, de todo lo escrito hasta ahora, junto a la poesía dedicada a mi padre, es la que consiguió hacerme llorar mientras la escribía… Por mi hijo siempre, que ya vuela solo, ojalá sus alas se sigan haciendo fuertes con cada batir…

"Vuela siempre"

Te he dado alas desde mi seno,
nunca intenté modificar tu cauce,
eres rio nuevo que brota sereno
desde los latidos que te dio mi sangre.
Me he bebido tu llanto silencioso,
acaricié tus dedos en tus sueños,
soñé que escalabas las montañas
hasta llegar triunfal a tu Universo,
y sonreí con tu sonrisa adolescente,
quizás no fui de besos despiadados,
ni de coronar con laurel tu frente;
más siempre mi corazón estuvo atado
al devenir en paz de tu corriente.
Abre las alas y vuela siempre,
que nadie rompa la cometa ilusionada
del proyecto de vida que te marques,
mantén siempre generosa la mirada
y entrega todo aquello que la vida
te regaló sin pedirte nunca partes.
Nunca olvides la raíz que te sostiene,
nunca olvides el sendero de tus padres,
nunca olvides los besos que te dieron,
ni dudes jamás de que eres dueño
de su corazón, de su vida y su desvelo.
Cuando la vida decida que me vaya,
recuerda que te tuve entre mis brazos,
que has sido la meta de mis labios
que has sido el timón de mi velero,
que fui siempre el motor callado
que te meció al ritmo de mis besos,
y besa mi frente y dime adiós despacio,
sin estruendos, como fue en los años
en los que tu voz en mi oído era el eco.
Te he dado lo poco que tenía,
un alma, un corazón, una esperanza,
una ilusión, un camino y una guía,
y lo puse todo en la mochila
del hueco de las manos de tu vida.
Vuela siempre, abre las alas,
jamás dudes del amor que hay en mis ojos,
jamás dañes, jamás juzgues, nunca humilles,
sigue la estela que ellos te dejaron,
las sombras de los que se fueron
pero siguen protegiendo y encauzando.
Respeta a quien a ti se acerque,
acaricia la mano que te tiendan,
no desprecies a quien esté debajo,
la vida sólo es una ruleta.
Dio el árbol del que sales buenos frutos,
y te entregó las llaves de tu historia
para que seas leal con tus ancestros,

Sé valiente, sé libre, abre tus alas,
para que seas de nuestra sangre honra.
mírate en mis ojos para siempre,
tu madre velará siempre tu sueño,
y vigilaré para que el mal no te despierte.
(Encarni Barrera)

23 oct. 2017

VEJEZ... (Poesía)

Es el crujido del tiempo,
el de los huesos y la desgana,
el lamento de los labios,
el palpitar de la almohada
que me recuerda los años
que acumulé en las espaldas.
Y la sangre ya no grita,
ahora gime y se resbala
entre las sienes canosas
y entra las venas hinchadas.
Y las arrugas me surcan,
y se meten en mi cama,
van apagando la hoguera
me voy quedando sin llama,
esa vejez que me acecha
entre esquinas olvidadas.
Ya no soy quien fui,
quien fui se quedó perdida
entre la espuma y el alba,
quien fui se quedó tan lejos
que ni sombra ya me avala.
Envejecer en silencio,
el reflejo que regala
la imagen que en el espejo
se difumina y se marcha,
y saber que fuimos rosa
de primavera olvidada,
que fuimos agua en las olas
que acariciaron las playas.